jueves, 16 de octubre de 2014

Morfeo


 

Vuelvo de aquellos círculos espesos

donde desgrano empeños de quimera.

 Hay una dimensión más verdadera

si la vigilia nos mantiene presos.

 

Que venga el sueño y que nos mate a besos.

Como un niño que se hunde en la bañera

ya no puede gritar y desespera.

Tiende la cinta que nos quiere ilesos

 

para la floración de los pomelos,

el sereno paseo de los cisnes

y la celebración de los vapores

 

pálidos, bordadores de pañuelos

en perla de quietud, con leves tiznes
 
de escudo vegetal antiterrores.





miércoles, 15 de octubre de 2014

Quod parum, ego sum


 

 

Qué poca cosa soy, qué poca

poca cosita soy, qué mala

espina desmembrando rosa,

mal uso que hago de la pala.

Aguda sinrazón de roca.

Morado trayecto de bala

y herida fea en carne hermosa.
 
Poca cosita, poca y mala.





martes, 14 de octubre de 2014

Legumbres


 
Primavera fresca pide comer lentejas.

Este tiempo recogido no será tan malo.

El agónico tirano va a ensanchar su falo.

Atónito lo caerá junto a las faldas viejas.

 

Con la tecnobasura atascada en las orejas

vuelvo los ojos a una crucecita de palo

y asgo el silencio, navaja de agua en que me calo

par un tajo de fuego que consuma las quejas,

 

hoguera de nieve que nos renueve en un soplo

o lágrima de arándanos a quienes me acoplo

para pico de tórtolas en su vuelo bajo.

 

Siento el remo del cielo hendido en los costados.

Se espeluznan mis dedos, ocres, aletargados,
 
y en una margarita me detengo a destajo.




lunes, 13 de octubre de 2014

La semana mágica


 

Lunes de hortensias diminutas

en la punta cristal de las pestañas;

martes de las horas confusas

y la fuga olorosa de las hadas;

miércoles untado en la ruta

para el patín sonoro de las garzas;

jueves de esmeraldas mustias

que obsequiaron su verde a las mañanas;

viernes de tormentosa espuma

como velo de novia en las espadas;

sábado de clara melodía
 
hasta el domingo de la paz callada.



domingo, 12 de octubre de 2014

6x8 + 3x8


 

 

Rezando en el cinerario

a la espera y sin saberlo

me atoré de golondrinas.

Luego busqué la vereda

y en la nube de mis manos

temblaban los hemisferios.

 
 
 

 

De un tiempo a esta parte, siempre

presumo de compañía.
 
Van muy solos los valientes.




sábado, 11 de octubre de 2014

Alborada


 

 

Todavía mi lápiz puede resucitarme.

Lo tomo de entre signos que han dejado otros muertos,

aromado en el rojo de claveles despiertos

para la madrugada de un profundo desarme.

 

De tantos cañonazos no atino a despojarme,

tanta metralla negra sobre los ralos huertos

y el eco radioactivo que vibran los desiertos.

Ni sé de dónde vine ni he venido a quedarme.

 

Escucho el llanto ahogado que entonan las mujeres,

de noches caminadas les sé la melodía

aunque no las palabras con que invocan poderes

 

mientras muelen el ajo de su cocina fría.

Yo evoco otras canciones. El “Dime que me quieres”.
 
Traspapelé los trapos de la melancolía.






viernes, 10 de octubre de 2014

Luján


 

 La tersura intocable,

leve marfil, pizca de yerba mate,

estragada quedaba

en la esforzada lluvia peregrina.

Sobre el casto semblante

una angélica persiana se bajaba

con su resuello lila

esmerilado por estrellas grandes

y las viejas angustias transportadas

a espaldita de hormiga

se antojaban insomnes y borrachas,

 translúcidas y santas

bajo el manto imantado de la madre.

 

De noche, en la banquina,

diez argucias del humo se amagaban

y la lengua mordida

sólo azúcar sangraba
 
hacia el fondo cautivo del estanque.