martes, 11 de diciembre de 2018

Soneto de los cinco libros

Buscaste cinco libros para mí.
Con tímida ternura los bajaste.
Tu mano en mi hombro luego reposaste.
Anunciabas tu regreso. Y así

de nuevo en soledades me perdí,
entre las redes que vos preparaste.
Meditaciones, cartas... Me dejaste
rastro de sabios, tibio frenesí

hacia la voz de Dios y su silencio,
hacia la llaga larga del hermano,
hacia zozobras blandas que presencio

en tu llamada suave, meditada,
en el gesto pequeño y soberano,
en nueva seda sobre eterna espada. 




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