viernes, 30 de noviembre de 2018

Contracara

Y vos. ¡Vos! Mi compilado de ausencia,
el verde duplicado en mi ADN,
la nostalgia imprevista, que mantiene
mis memorias en vilo. Diferencia

entre lo comprobado y la advertencia,
no invitado a venir que siempre viene
y juego de derrotas, que entretiene
al niño romántico en transparencia

de pálpitos, papel y parpadeo.
Sé de candelas heridas entre santos.
Te rezo sin creer. No rezo y creo.

Acaso me hipnotiza el incensario
ante tu imagen pura. No son tantos
los ritos renovados así, a diario. 





jueves, 29 de noviembre de 2018

Identidad

Yo soy mi corazón descolorido
y mi cerebro seco, niquelado.
Yo soy mi cuerpo leve, mutilado
y mi paso fluctuante y aterido.

Soy un mármol gastado y no esculpido;
un instrumento rudo, no templado;
un fruto amargo, agreste y fermentado;
un aroma de sol enceguecido

y soy la hora que cae de la tarde
cuando se desvanece la promesa
de las naranjas en el horizonte;

última inhalación de lo que arde,
nota de sinfonía que no empieza
y abeto suelto que rueda en el monte. 




miércoles, 28 de noviembre de 2018

Sorolla

Apuraré un brebaje
de caracola rotas
en la cercana playa
que me muerde

y los amaneceres
sorprendidos, absortos, 
hundirá bisturís
en mi aullido

para que estén alertas
las gaviotas, y otros
prodigios que entretejen
sal y viento.

No oficiará la noche
mi comunión de espuma. 
Esas barcas renacen
madrugando

y en tenue red atrapan
el canto de los peces, 
ese silencio gris, 
melodioso,

que acurruca lo eterno
en sábanas de mar, 
como si todo el cielo
reposara. 




jueves, 15 de noviembre de 2018

Soneto en cuatro direcciones


Tengo a la izquierda la ilusión perdida,
ese rojo furor de gesta rusa
que, adolescente, huyó en ronda confusa.
¿Qué saben las ideas de la vida?

A mí derecha, un sol que se descuida
en frío razonar que no se usa,
fuente que, al no brotar, queda inconclusa.
Hombre que es hombre empieza en homicida.

Quedan detrás retazos de ternura
contra espinosos bosques fantasmales
que a borbotones turbios se soñaron,

y, por delante, la sorpresa pura,
rubias trompetas que no son triunfales
pero que ríen, sí, porque cantaron. 





martes, 13 de noviembre de 2018

Les yeux ouverts

La lluvia flamenquea en el  policarbonato,
quizá me llene el patio de andaluces ahogados.
La garra del insomnio me impone su masaje
sobre la marca gris de mis amabilidades
y voy repasando mil asuntos a la vez.
Sabré dejarlos confusos y sin resolver.
Mi cuerpo es pasto seco de ardidas inquietudes.
Escaparé a los libros en enésimo turno
aunque al abrirlos griten que esto ya es abuso.
Que me darán ideas, pero nunca la calma.
Todo cuanto está pendiente seguirá pendiente,
dice la vida, tenaz, absurda y suspendida.
Touché.
              Si me habla es que tenemos algo en común.







domingo, 11 de noviembre de 2018

Disyuntivo

Rara es la hora en que no pienso tu rostro.
La distancia multiplica tu presencia,
la erige sinónimo de verdadero.
Silogismo: donde no estàs hay mentira.
Se me caen los años como polvo de plátano
y arguyen a mi paso estela brumosa.
Si tu nombre y el mío fueran el mismo
quizá palpara un trasunto de lo eterno,
ceremoniosa injerencia de un color
aboliendo libertades y futuros.
Demás está decir que el color cambiaba.
Sí. Como los tonos en que te pronuncio,
por temperaturas de caricia ausente.



jueves, 8 de noviembre de 2018

Señoras de noviembre

Hay unas flores pequeñas que se abigarran sobre faldones verdeoscuros, 
que se encaraman a las rocas, y hasta muerden el mar. 
Imperan donde otras ni asomar pudieran
y creen que todo es posible de subsumir bajo color alegre lila. 
Yo soy el ignorante que pregunta su nombre. 
Ellas saben el mío y lo imprimen en viento. 
Confabulan que da miedo 
urdiendo una sonrisa
en rugoso derrame. 

Noviembre les pertenece. 



miércoles, 7 de noviembre de 2018

Expensas

No llegará tu mensaje de texto
ni tomarás jamás este ascensor
que se ha detenido, no por error,
por voluntad de la mujer del sexto

que busca, bajo estúpido pretexto,
envolver al portero en su calor
y explorar la antesala del amor.
El consorcio será fondo y contexto.

En la espuma del mar, motocicletas.
En ocres del balcón, una paloma.
En alturas de sed, escarcha y luna.

En tangos y tragedias, las violetas.
En torpe amanecer, sol que no asoma.
En resabio tu voz, inoportuna.

sábado, 3 de noviembre de 2018

dos poemas de Safo versionados por mí



En verdad,  morir querré
por aquella que se fue

Y marchando me decía
“Ay, Safo, qué dolor
Me dará la lejanía!

Así yo le contestaba:
vete alegre,
El amor no se me acaba.

Sólo quiero recordarte
Lo nuestro, bello y feliz.
¡No vayas a olvidarte!

Las coronas de rosas 
y de violetas
Que te ponías, hermosas,

las guirnaldas que  trenzabas
y en torno a tu tierno cuello
con mil flores enredabas,

todo lo ibas perfumando
con aceite de jazmín,
leche y pétalos de nardo.

recostada en lecho blando,
muchacha de primavera,
mi deseo ibas robando

Y a la danza o a la fiesta,
o al sagrado bosque
nunca llegabas sin ésta.”




Unos aman los carros bellos,

otros las naves,
otros a los infantes
y corren tras ellos,
como Elena, la hermosísima, que en un descuido,
se olvidó de su marido,
y, sin que nadie la corrija
-retos y ruegos fueron en vano-
olvidó a sus padres, abandonó a su hija
y se fue tras un príncipe troyano.

Así para mí, que pienso en Anactoria,
todos los varones son escoria,
y las armas, y las naves.
Sólo quiero el regreso de sus pasos  suaves
y la luz siempre clara
de su cara.

SAFO DE LESBOS
versión de Mariano Moro