sábado, 10 de mayo de 2014

Fecha de regreso


Anduve tan distraído

que así te solté la mano,

sin querer ni darme cuenta.

Hoy pido que me rescates.

 

Ha sido como ese sueño

en que andamos por la calle

completamente desnudos

y lo descubrimos tarde.

 

Entonces buscamos ropa

implorando que los otros

no nos hieran de sus ojos.

Queremos ser transparentes.

 

Apenas unas chancletas

en los pies, y va estampado

en la piel por todo atuendo

el signo de la vergüenza.

 

La mente que se acelera

y el cuerpo que no responde.

La casa que queda lejos

y el despertar que no llega.

 

Ha sido perder a Dios

como caen las monedas

por el bolsillo agujereado

de unos viejos pantalones.

 

Ha sido arribar muy tarde

a citas no concertadas.

Ha sido sembrar sonrisas

en la máscara sin labios.

 

Ha sido tomar el tubo

-último de los teléfonos

públicos- y rebuscar

esa moneda perdida.

 

Ha sido encontrar la voz

y quedarse sin palabras.

Ha sido dejarte a Vos

y atragantarse en vacío.

 

Y llamar y que no atiendan.

Y explicar y que no entiendan.

Sólo lograr que se ofendan

 porque sí. O por las dudas.

 

Si hoy alzo al cielo los ojos

encuentro el techo muy bajo

todavía. Las arañas esquineras

esperan, como es costumbre.

 

Pero tengo la maleta

ansiosa de abrir el vientre

a lo que deba llevarme.

Tengo fecha de regreso.

 

Y estarán nuestras imágenes

más inspiradas que nunca.

Postergarán el reproche.

Me verán abrir la puerta.

 

No preguntan, porque saben.

No alborotan, porque sienten.

No gritan si ando desnudo

y me visten cuando duermo.

 

Porque los sueños que vienen

ya no pueden ser los mismos.
 
 
 
 
 

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