domingo, 22 de junio de 2014

Cambio de estación


Pronto saldrán los ejércitos

a repartir caramelos.

Se nos incendia el invierno.

Habrá puntada sin hilo

 

y entrega sin escarmiento.

De lo mucho, querrás más.

De lo poco, poco y nada.

La furia del mar sonríe

 

de lejos, trepada al monte.

Cuidado en los ascensores:

están llenos de caballos

y campos de margaritas.

 

Un beso es un aguacero

y un rincón, un agasajo.

Las niñas miran el fútbol

y los niños cantan óperas.

 

Junio está sentado al piano.

No faltará la caricia

cuando le vuelvas la espalda.

Se aproxima lo de siempre:

 

lo nuevo, lo inesperado.

Un soplo el botón oprime

y el talón exprime el aire.

Se abre la carne del viento.

 

Hico-hico mur-musita

jocoso el ascensorista.

Madruga pétalo a pétalo

y se duerme cabalgando

 

como el sol. Nuestros teléfonos

se preñaron de campanas.

Dicen misa los faroles.

Verde asfalto. Corpus Christi.

 

Cambió la estación y el ajo

 hincó el diente a muchas brujas.

¡Qué solas van las escobas

entre nubes y satélites!
 
 
 

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