viernes, 6 de junio de 2014

Divina lucha


Empujado hacia Dios para negarlo,

en lucha desigual está el ateo.

Viendo su pelea, a Dios yo veo

O, al menos, lo deduzco. Explicarlo

 

excede mis potencias. Declararlo

no alcanza ni a mostrar en lo que creo

ni excita cosa más que mi deseo

de abrirme de algún modo, y aceptarlo.

 

Obstáculo primero es mi torpeza.

Después mi vanidad. Tercero el miedo

y cuarta, sin ser menos, la pereza.

 

Donde reina la bruma, absorto quedo.

A mi favor, quizá, el desasosiego
 
y mi volver a andar, si nunca llego.


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